La utilización de la energía solar para refrigerar supone una innovación en la actualidad.
Los elementos fotovoltaicos incorporados debajo del cristal del techo solar generan corriente eléctrica incluso con los niveles más reducidos de radiación solar, con lo que proporcionan energía para el ventilador del vehículo. Incluso con el coche totalmente apagado, por ejemplo cuando está aparcado, el interior cuenta de esta forma con un suministro constante de aire y la temperatura del vehículo se reduce por el flujo de aire procedente del exterior (del que se eliminan el polvo y el polen al entrar en el coche). Esta ventilación preliminar permite al sistema de aire acondicionado reducir más rápidamente la temperatura interna hasta el nivel requerido, con un consumo más reducido de energía y un menor uso de la climatización. En este modo de ventilación no se descarga la batería del vehículo y se ahorra combustible.